Cómo informar una muerte por suicidio: el caso de Johana Doe

Luz Elena Grisales Gonzalez

19 octubre, 2026

Esto es periodismo en salud: no diagnostica ni trata. Si el tema te toca de cerca, busca acompañamiento de un profesional de la salud.

Esta pieza reemplaza el artículo publicado en abril de 2017 y se actualizó el 19 de octubre de 2026 con la guía de la Organización Mundial de la Salud para profesionales de los medios (2023). Johana Doe es un caso construido con datos, estadísticas e historias reales; no corresponde a una persona identificable.

“Johana Doe tenía 24 años y estudiaba Medicina. Cursaba octavo semestre, pagaba la carrera con un préstamo y trabajaba turnos dobles para cubrir el arriendo de un apartamento cerca de la universidad.

Su familia vivía en una zona rural y tenía grandes expectativas sobre su futuro. En los últimos meses había tenido episodios depresivos que muy pocas personas conocían. Cuando murió por suicidio, a su alrededor se especuló mucho. Su historia no es la de una persona, sino la de muchas.”

Cuando alguien informa una muerte como la de Johana —en prensa, radio o televisión, en un pódcast, un canal de YouTube o una cuenta en redes sociales—, puede aumentar el riesgo de otras muertes o ayudar a prevenirlas. La diferencia está en cómo lo hace.

La evidencia tiene nombre propio. Tras la publicación de Las penas del joven Werther, de Goethe, en 1774, se le atribuyeron muertes que imitaban la del protagonista. De ahí viene el término «efecto Werther», que designa la imitación que sigue a ciertas coberturas.

Una revisión publicada en 2020 en The BMJ encontró que, en las semanas siguientes a la noticia del suicidio de una persona célebre, las muertes por suicidio aumentaron en promedio un 13 %. Cuando la noticia describía el método, las muertes por ese mismo método aumentaron un 30 %.

También existe el efecto contrario. Una historia que muestra cómo alguien atravesó una crisis suicida y salió adelante puede proteger a quien la lee o la escucha.

Los investigadores lo llamaron «efecto Papageno», por el personaje de La flauta mágica, de Mozart, que desiste de morir cuando otros le muestran alternativas. La guía de la OMS para profesionales de los medios, actualizada en 2023, convierte esta evidencia en recomendaciones prácticas.

A continuación, las aplicamos al caso de Johana.

El titular es lo que más circula y, a veces, lo único que se lee. No debe mencionar el método ni el lugar, ni atribuir la muerte a una sola causa, ni usar palabras dramáticas. En muchas redacciones el titular no lo escribe quien hizo la nota, así que también es responsabilidad de editores y de quienes publican en redes.

Así no: «Estudiante de Medicina se quita la vida agobiada por deudas»
Así sí: «Muerte de estudiante de Medicina reabre el debate sobre la salud mental en las facultades»

“Cometer” asocia el suicidio con un delito o un pecado, y en Colombia el suicidio no es delito. Tampoco es un logro: nadie tiene “éxito” al morir, y quien sobrevive no “falló”. Hablar de “epidemia” exagera y normaliza. Y ninguna frase debe presentar la muerte como una salida o una solución.
Así no: «Johana cometió suicidio» · «Su segundo intento fue exitoso» · «Epidemia de suicidios en las universidades» · «Encontró la salida a sus problemas»
Así sí: «Johana murió por suicidio» · «Había sobrevivido a un intento anterior» · «Aumentan las muertes por suicidio en estudiantes» (solo si los datos lo confirman) · «Atravesaba una crisis para la que existía ayuda»

Contar cómo o dónde murió una persona, aunque parezca un detalle menor, puede darle una idea a quien está en riesgo. Por eso no se describen el método, las sustancias, el lugar ni la forma en que se halló el cuerpo.

Tampoco se presenta un sitio como “lugar de suicidios”: esa fama puede atraer a más personas.
Así no: «La estudiante murió tras [descripción del método] en [nombre y ubicación exacta del lugar].»
Así sí: «Johana Doe, estudiante de Medicina de 24 años, murió por suicidio el pasado martes.»

No se publican fotos ni videos del lugar, imágenes de la persona en sus últimos días ni capturas de sus redes sociales. Tampoco se cuenta ni se reproduce el contenido de una nota o un mensaje de despedida. Si la pieza necesita una imagen, sirve una ilustración neutra o los datos de un servicio de ayuda.
Así no: «Publicar la última foto de Johana en sus redes y fragmentos de su mensaje de despedida.»
Así sí: «Acompañar la nota con una ilustración neutra y la línea de atención en salud mental.»

Una muerte por suicidio no tiene una sola explicación. La OMS señala que en los países de ingresos altos está bien establecida su relación con los trastornos mentales, sobre todo la depresión y el consumo de alcohol, pero que muchas ocurren de forma impulsiva en momentos de crisis. Reducir la historia a un motivo —las deudas, una ruptura, un examen— la simplifica, y puede llevar a quien vive algo parecido a identificarse. Lo que sí da contexto son los datos. Una revisión publicada en 2016 en JAMA encontró que 27 de cada 100 estudiantes de Medicina tenían depresión o síntomas depresivos, y que 11 de cada 100 habían tenido ideación suicida.
Así no: «Las deudas llevaron a Johana a la muerte.»
Así sí: «Johana enfrentaba presiones económicas y académicas, y tenía episodios depresivos. Como en la mayoría de los casos, no hubo una sola causa.»

Quienes pierden a alguien por suicidio viven un duelo intenso, y su propio riesgo también aumenta. Entrevistarlos exige consentimiento, tiempo y respeto por lo que no quieren contar.

Sin su autorización no se publican nombres, direcciones ni datos que permitan identificarlos. Y nunca se les presiona por una primicia.
Así no: «Llamar a la madre de Johana el mismo día para preguntarle por qué cree que su hija lo hizo.»
Así sí: «Esperar, pedir su autorización y preguntarle qué quiere que se sepa de Johana.»

Como vimos, la noticia del suicidio de una persona célebre es la que más se asocia con muertes por imitación. Por eso no se le da portada una y otra vez, no se cuenta su vida como una tragedia romántica y no se glorifica su muerte. Glorificarla le dice a quien la admira, sobre todo a los adolescentes, que ese final es un camino posible. Hoy, figura pública también puede ser una creadora de contenido con miles de seguidores.
Así no: «Johana, la estudiante que inspiraba a miles en redes, se apagó como una estrella.»
Así sí: «Johana Doe, estudiante y creadora de contenido, murió por suicidio. Quien necesite apoyo puede llamar a [línea de ayuda].»

Informar con responsabilidad también significa decir que el suicidio se puede prevenir, que hay señales de alerta y que existe ayuda. Johana llegó a decir que se sentía atrapada y que era una carga para su familia. Son señales que vale la pena explicar, sin culpar a nadie por no haberlas visto. Las historias de personas que atravesaron una crisis y encontraron apoyo, contadas con su consentimiento, son el mejor ejemplo del efecto Papageno.
Así no: «Nadie pudo haberlo evitado.»
Así sí: «Hay señales que pueden advertir una crisis, y pedir ayuda a tiempo puede salvar una vida.»

En las plataformas digitales, una publicación se comparte en minutos y queda disponible por años. Por eso, además de todo lo anterior, conviene no transmitir en vivo ni compartir videos de una crisis.

También hay que moderar los comentarios y retirar los que den detalles, glorifiquen o culpen, y evitar etiquetas sensacionalistas. La línea de ayuda va en la misma publicación y en un comentario fijado. Y la miniatura y el título de un video se cuidan como un titular.

Los algoritmos premian lo que impacta, pero quien publica decide qué los alimenta.
Así no: «Video titulado “La verdad sobre lo que le pasó a Johana”, con su foto en la miniatura.»
Así sí: «Episodio sobre la salud mental de los estudiantes de Medicina, con la línea de ayuda en la descripción y en un comentario fijado.»

Si usted o alguien cercano atraviesa una crisis, hay ayuda:
– En Bogotá: Línea 106, gratuita, las 24 horas, todos los días.

– Chat por WhatsApp de la Línea 106: 300 754 8933.

– Ante una emergencia: Línea 123.
– Su EPS también tiene canales de atención en salud mental.

La guía de la OMS reconoce que cubrir muertes por suicidio también afecta a periodistas y comunicadores, sobre todo a quienes han vivido una pérdida parecida o atraviesan su propio momento difícil.

Ese impacto tiene nombre: trauma vicario o secundario, es decir, el desgaste emocional de quien trabaja con el sufrimiento de otros a través de sus historias, imágenes y testimonios.

Pedir apoyo, hablarlo con colegas o pasar la cobertura a otra persona no es una debilidad: es parte de informar con responsabilidad. Informar sobre la muerte de Johana Doe no es juzgarla ni explicarla. Es informar y formar para prevenir.

– OMS e IASP. Prevención del suicidio: un recurso para profesionales de los medios de comunicación. Actualización del 2023. OPS.
– Niederkrotenthaler T, et al. Association between suicide reporting in the media and suicide. BMJ 2020;368:m575.
– Niederkrotenthaler T, et al. Role of media reports in completed and prevented suicide: Werther v. Papageno effects. British Journal of Psychiatry 2010.
– Rotenstein LS, et al. Prevalence of depression, depressive symptoms, and suicidal ideation among medical students. JAMA 2016.
– OMS. Suicidio, nota descriptiva, 2025.
– NIMH. Prevención del suicidio, revisión de agosto de 2024.
– Secretaría Distrital de Salud de Bogotá. Línea 106, 2026.

– Centro Dart de Periodismo y Trauma, Universidad de Columbia. Recursos en español (recopilación de GIJN).

Luz Elena Grisales Gonzalez

Periodista autónoma especializada en salud mental. Fundadora y editora de elpacientecolombiano.com, medio digital independiente con más de ocho años de trayectoria. Coordinadora de "Nadie piensa en la niñez" en Colombia, investigación regional de la Red de Periodistas de América Latina para la Transparencia y la Anticorrupción (Red PALTA, 2021), publicada en alianza con seis medios independientes de América Latina y citada por The Washington Post. Jurado de los Awards for Excellence in Health Care Journalism ciclos 2025 y 2026 (Association of Health Care Journalists, EE. UU.). Investigadora principal de GWAIP desde julio de 2025: el primer trabajo periodístico independiente documentado que entrevista a múltiples LLMs sobre su propia arquitectura algorítmica, en español, con foco en salud mental.

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